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Híncale el diente al marketing de contenidos

el marketig de contenidos

marketing de contenidosCuando hablamos de marketing de contenidos aplicado a las pequeñas y medianas empresas no podemos pensar en grandes plataformas automatizadas ni en gabinetes de comunicación que nos hagan el trabajo, pensamos simplemente en un equipo directivo que sabe de su propio negocio y lo promociona de la forma más sencilla: hablando y formando a sus clientes actuales y a futuros clientes.

Un productor de tornillos, por ejemplo, puede mostrar en su blog las diferentes características técnicas de las aleaciones de los materiales empleados, lo cual redundará en una mejor valoración de sus productos a la hora de realizar una compra.Una asesoría puede comentar cambios en las legislaciones sobre impuestos… Cada empresa o negocio tiene su pequeño nicho de sabiduría que se puede compartir.

Con este tipo de marketing lo que se consigue es, por un lado una valorización positiva de nuestra capacidad de producir un bien o realizar un servicio y por otro una mayor visibilidad en la web, lo que nos permite atraer nuevos clientes.

Las disciplina en el trabajo, la clave del éxito

Como en la labor comercial, el marketing de contenidos exige constancia. De nada vale tener un blog o una página de noticias de nuestra empresa, sino la alimentamos de forma regular con artículos de interés para nuestros posibles clientes. Y esta información debe girar sobre sus necesidades, más que sobre nuestros logros o los de nuestra empresa.

Estructurar las tareas y organizarlas por bloques de tiempo mínimo

Normalmente la función de generar contenido es la que parece más complicada. Todos sabemos la técnica básica, pero ¿cómo realizar un artículo que tenga cierto atractivo para el lector?. Lo mejor es no preocuparse demasiado al principio por ello sino trabajar cada artículo de forma casi “automática”, marcando unas tareas predeterminadas a las que asignaremos un tiempo base (pongamos 1 hora/tarea). De esta forma, si dedicamos 1 hora al día, al final de la semana tendremos nuestro artículo publicado.

  1. Lectura y documentación · Elegir el tema
    Es el primer paso. Reflexionemos sobre las preguntas que nos suelen hacer los clientes, bien sean técnicas o sobre nuestra forma de trabajar. Elijamos un tema, leamos (o consultemos en Internet), documentación sobre el mismo o cómo resuelve nuestra competencia los mismos problemas. Tendremos una base de conocimiento para desarrollar nuestro artículo. Podemos crear una carpeta donde guardar dicha documentación o un listado de direcciones de páginas web a las que recurrir.
  2. Estructurar el artículo
    Antes de escribir es conveniente estructurar el artículo en varios puntos, en los que vamos a dividirlo. Podemos empezar por una breve introducción del tema, donde planteamos la pregunta que pretendemos resolver con nuestro contenido, luego puede venir un desarrollo por etapas, si hablamos de un proceso o una división por temas, si es un ámbito didáctico. Por último podemos incluir una conclusión, abriendo el tema a un posible debate con los lectores del post, replanteando la pregunta inicial, tras nuestra argumentación.
  3. Escribir el artículo
    Si hemos realizado una estructura adecuada y razonada, escribir el artículo nos parecerá tan sencillo como realizar un dibujo previamente marcado con puntos, como en los álbumes infantiles. Sólo debemos ir explicando cada apartado de nuestra estructura y apoyando nuestra argumentación en la documentación recogida en la fase de lectura. Debemos intentar usar un estilo conciso y periodístico (Quién, Qué, Dónde, Cuando y Porqué). Los párrafos deben ser cortos y si un apartado es demasiado extenso, dividirlo de nuevo en puntos de interés.
  4. Relaccionar, enlazar y documentar
    No podemos olvidarnos que estamos en Internet, así que hay que utilizar de manera inteligente los hipervínculos, enlazando palabras clave del contenido con otros artículos propios u ofertas de nuestros servicios relacionados, pero también con fuentes documentales que apoyen nuestra argumentación
  5. Difudir, difundir y difundir…
    Está claro que de nada servirá elabora un contenido relevante si este no encuentra a su público. Así que una vez determinado qué tipo de audiencia es la más adecuada hay que intentar usa todos los medios a nuestro alcance para llegar a ella. Una vez publicado un artículo en el blog de nuestra página web, debemos difundirlo a través de las redes sociales, y no solo a través de nuestras propias cuentas, sino mediante los grupos de interés a los que estemos suscritos.  Otra fórmula básica es la creación de e-boltines para distribución por e-mail, con la que podemos llegar a nuestro clientes y a nuevos suscriptores captados mediante formularios en la propia web.

Conclusiones, mediciones y cambios

No existen fórmulas mágicas para desarrollar nuestra labor en el campo del marketing de contenidos, excepto la de crear rutinas de trabajo continuado y aplicar una metodología que nos permita realizarlas sin interferir de manera importante nuestra actividad principal. A esto habría que añadir un último punto, muy importante, pero que requiere artículo propio, la medición de nuestras acciones, para que podamos perfeccionarlas.

Ahora la pregunta es si ¿todos podemos crear contenidos de calidad con un poco de entrenamiento? Yo creo que sí.

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